Querido Zeus:
Lo sabemos todo. No puede engañarnos más. Sabemos que lo que Prometeo le robó no fue el fuego, sino la cafeína. Del mismo modo sabemos perfectamente sus motivos por los que cambió ligeramente la historia. Es innegable que así queda mucho mejor, menos humillante para usted, y mucho más épica para el pobre Prometeo. Cambiando de tema, también sabemos que aunque hay varias versiones del mito, unos dicen que lo liberaste de nuevo, y otros que lo liberó otro titán que era hermano de no se quién. Y no es así. El pobre Prometeo lleva amarrado en el Cáucaso cerca de cuatro mil años, y todos los días viene un águila y le come el hígado, pero como es titán, le regenera. Sinceramente, una gracia para Prometeo. Pero como eres un Dios y nadie pone en duda sus decisiones divinas, no hemos dicho nada hasta ahora, en el que ha surgido un problemilla que es el verdadero motivo por el que le enviamos esta carta. El águila ha muerto. Se veía que ya estaba mayor, pero cuando el forense le hizo la autopsia vio que el verdadero motivo de la muerte era un infarto. De nuevo, le digo que no pretendo poner en duda su capacidad de crear así como sus decisiones, pero si crea la obesidad no debería haber hecho que un águila se pasara tanto tiempo comiendo sólo hígado.
Con el paso del tiempo, empezamos a notar por sus hipidos cómo cada vez le costaba más subir la montaña volando, y alguna vez optó por el teleférico, y así de camino evitaba accidentes y problemas con las compañías aéreas. Y sin faltarle el respeto a su Gracia Divina, que para un águila tan mayor los montes caucasianos son demasiado, que no le costaba nada poner a Prometeo un poco más al nivel del mar, que sabemos que lo hizo como parte del castigo, para que viviera en soledad, pero total, la familia dejó de visitarlo a diario hace unos 3.460 años. Pero de nuevo le digo que nadie aquí abajo pone en duda sus decisiones. Ahora la familia viene menos, pero llaman por teléfono. Se nota que la mujer está también mayor.
Lo que queremos saber es si ahora que el águila se ha muerto, y que ha pasado mucho tiempo desde lo del robo, lo que debemos hacer con el hígado y con Prometeo en conjunto, y sin ánimo de quitarle poder de decisión, si está usted sopesando la idea de soltarlo, y dejarlo vivir tranquilo con su hígado y con su familia. Le informo de que si lo que le preocupa es su actitud le digo con toda seguridad que se ha reformado y madurado, y que no volverá a hacer las locuras que hacía cuando joven al principio de los tiempos. Además, si como Dios bondadoso le preocupa qué será de él, le expreso igualmente que no es problema, que en el tiempo que lleva encadenado se sacó la carrera de derecho y la de dirección y administración de empresas, cursos de idiomas entre los que destacan inglés, coreano y arameo, y uno de punto de cruz. Como regalo del mismo Prometeo le adjuntamos con la carta un jersey que ha hecho con los pies con gran maestría, ya que nunca se sabe el tiempo que hace allá arriba, en el cielo.
Por supuesto si su Gracia Divina cree que todavía no ha aprendido el castigo, infórmenos para que así podamos sustituir al animal cuanto antes. Y si es esa su decisión valore la idea de inscribir al águila a algún tipo de actividad física y a una dieta, para evitar lo que le pasó a la primera.
Esperamos su respuesta y para que podamos cuanto antes seguir con nuestras actividades terrenales.
Delegación Olímpica del Monte Elbrus.
Todos los textos del blog son originales de Alejandro Soto Guerrero. Por favor, no los copies, robes o distribuyas sin el consentimiento.
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