lunes, 15 de octubre de 2018

Ratas del aire

Desde el diluvio aduladas
han ido relajando el oficio
hasta nacer ratas del aire.
Se visten a voluntad de la peor bacteria
conscientes de suciedad y si se bañan
contaminan el agua.
El sexo por vicio y no por generar huevos
para cubrir cada rama, nidos opulentos.
Comen por gula indigentes lodos
estratégicamente abandonados, nada al azar.
Asquerosas criaturas muerte
merecedoras, deformes algunas,
estandartes de los que son.
Por la destrucción del patrimonio,
pedrada por ley.
Por la osadía del alimento
sean devoradas por felinas hambres,
también inmundas
pero hay prioridades en la mierda.
Por la diligencia de infecciones
destrucción justificada.
Por ser como son al fin y al cabo
redes a presión y caza de brujas.
Porque se puede existir impolutas
acicaladas con una hebra de olivo
y dedicar, lo que viva una paloma,
a un motivo para la supraespecie.
Se permite dejar a un lado la ética
como tantas otras veces
y se permite sufrir, es justo que sufran
estos animales de segunda
estos animales con nombre de otro.
Somos crueles pero letrados
Y como Roma a los Etruscos vencidos,
El máximo desprecio es borrar hasta los cimientos,
Hasta el mismo nombre:
Animal de segunda,
incluso rata de segunda,
son sólo ratas del aire.

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